capitulo 3

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capitulo 3

Mensaje  emilibalaguer el Lun Mar 25, 2013 8:43 am


Manuela y su tía están en la casa donde ha pasado toda la vida la primera. La chica tiene un nudo a la garganta.
--he pasado tanto de tiempo aquí. Nunca me  imaginaría que la dejaría de  esta manera.
--niña, si quieres puedo hablar con mi hermano. Seguro que aceptará  pagar el alquiler para que puedas seguir viviendo aquí.
--el alquiler de la yaya era de los antiguos. Ahora sería demasiado caro y no quiero abusar.
--No es un abuso. Si mi hermano sabe que quieres esta casa él me enviará más dinero.
--pero él sólo es el tío de mis primas. En realidad el tío Manuel no es nada mío.
--si claro ----dice la otra con cara de culpa---pero si tú quieres...
La chica mira aquellas paredes con un nudo a la garganta.
--sin mi yaya no me interesa estar  aquí. Se me   caería la casa encima. Ya están bien las cosas así. Ya me da igual un rincón que otro... para lo que tengo que hacer ahora.
--no hables con esta amargura. Eres tan joven. Tienes toda la vida para vivir. Para ser feliz.
--yo ya no seré feliz, tía Antonia, porque aunque me  enamorara y formara una familia siempre me faltaría una parte de mí. Me faltaría ella.
--ella era como tu madre y esta pérdida la  hemos sufrido todas. Es duro pero saldrás adelante.
--venga, acabemos con esto enseguida.
La chica quiere recoger las cosas de su yaya. No se quiere llevar nada más. Mira entre sus documentos. Su pulso le tiembla cada vez que ve una foto de  ella. Llora.
--niña, ya lo hago yo todo. No es bueno que con tu estado estés aquí.
--no, quiero hacerlo yo. No me lo puedo  llevar todo. Lo tengo que elegir todo bien.
De pronto, Manuela se encuentra con un documento muy antiguo. Un documento que no sabía que existía.
--¿y esto? ---Manuela.
--parece un testamento ---dice Antonia extrañada--- ¿de quién debe de ser?
La mujer lo empieza a leer mientras Manuela sigue revolviendo en los papeles.

Miguel sale de su dormitorio. Luis lo está esperando.
--a ti te quería ver yo. Ayer te escapaste pero hoy ya no.
Miguel lo mira burlón:
--tú eres mi jefe, no sé cómo me podría escapar de ti. Lo que pasa es que ayer me salió un plan y ella era mejor que tú.
--¿y se puede saber porque me dejaste de esa manera?
Con cierta ironía, Miguel dice:
--te dejé me buena compañía.
--si pero si ella vio ---tímido--  lo que tú ya sabes.
--es un bien para los dos. Ella  te tiene que  estar agradecida.
--sí pero pensaría que es lo   único que quiero de  ella.
--¿y no es verdad? te la tiras pero no es tu novia. Pues no sé cuál  es el problema.
--somos amigos y hacemos lo que nos apetece. Otra cosa es la premeditación.
--bien, pues si tan mal te sentó mi regalo. Me lo devuelves y listo. Yo sí lo usaré.
Luis se queda avergonzado ya que no sabe donde lo dejó. Miguel ríe con ironía.
--mucho quejarte pero lo usaste. Tú sí que vales.
--no, no ----avergonzado-- es que lo he perdido. Quizás lo tengo a los otros pantalones.
--si ya... ---burlón.
Luis vuelve a la habitación y sale con el preservativo en las manos.
--ten, yo no lo necesito.
Miguel lo mira sorprendido:
--¿no lo hiciste? ¡Pero si estoy seguro que ella si quería¡
--Aunque lo hubiera hecho.
--¡lo has hecho¡ --dice poniendo cara de pillo.
--yo no lo he dicho ---incómodo.
--pero se  te nota en la cara. Hacía unos días que tenías una cara de necesidad riendo.
--eres un payaso. No se puede hablar contigo. Vamos a trabajar.
--¿pero lo has hecho o no? porque mira que si no te proteges...
--se puede proteger ella, ¿No?
--sí pero no sois pareja. Ella ha estado con otros.
--no siempre.
--pero usar condón es lo mejor. Te puede pegar algo.
--no seas bestia.
--si luego te pica no te quejes. Y así  ¿te la has tirado? ---dice Miguel divertido.
Luis sale y Miguel va el último.
--no me dejes con las ganas. ¿qué  te cuesta hacerme contento? ya sabes cómo soy de curioso.

Por su parte, Antonia está muy sorprendida por lo que acaba de leer.
--yo no sabía nada de esto... pero tu yaya no tenía propiedades. Tenemos que buscar mejor. A ver si encontramos alguna escritura.
--¿de que hablas? tía Antonia.
--que tu bisabuelo se lo había dejado todo a tu yaya.
--Pero si la yaya siempre me  ha dicho que la casa de su padre se la quedó su hermana. A mí siempre me había hecho gracia conocer su pueblo pero ella no quería ir, se ve que estaba enfadada con la hermana.
--pero es que según esto, tu yaya era propietaria de todo  lo que su padre  tenía.
--me gustaría tener la casa en la que nació mi yaya. ¿Porqué no averiguas tú que ha pasado con este testamento? también sería el patrimonio de tus hijas.
--sí claro que lo investigaré. Hablaré con mi hermano cuando me llame. Esto lo tenemos que aclarar.

En casa de Antonia, Rosario llega a casa muy agitada con una revista a las manos.
--¿pero qué es el que te pasa?¡ --Mariana.
Rosario abre la revista en la página donde sale el galán de telenovelas Sergio Basáñez.
--Mira qué guapo está. Me vuelve loca ---dice besando la foto.
--tú eres una loca, pareces una adolescente.
--lo que pasa es que tú no sabes nada del  amor.
--pero es que a los 26 años ninguna chica se enamora de un actor de telenovelas.
--tú porque no lo viste. Diego era el hombre con el que sueña toda mujer y ahora mira que guapo está. Es que me lo comería a besos.
--si ya puedes soñar. Es lo único que harás toda la vida.
--Nada de eso.
--¿cómo que no?
--que cumpliré el sueño de mi vida, pasaré la noche con él. Como mínimo una.
--eres una loca.
--pero mira lo que está diciendo.
Mariana lee la nota por curiosidad. Por la cara de Rosario adivina sus intenciones y no se lo puede creer.
--dime que no es verdad lo que estoy imaginando.
Rosario sonríe.
--¿pero no puedes hacer esto? ---Mariana escandalizada.
--claro que puedo ¡seré suya, suya!! --Rosario.
--pero él no quiere nada con la madre.
--claro que no, pero para tener un hijo tendremos que hacer algo y después el hijo me lo quedaría yo. Nos tendríamos que ver.
--es una broma ¿no puedes estar pensando seriamente en esto?
--¿porque no?
--porque un hijo no es un juego. ¡No puedes tener un hijo sólo para joder con el padre!!
--será un idilio, un sueño aunque yo sepa que haya de acabar. Nuestro hijo será fruto de un sueño.
--¿y qué le dirías después a tu hijo?
--nada, que viví los mejores días de mi vida con su padre. Tampoco me pedirá los detalles más escabrosos.
--pero no sabes si él querrá. No puedes hacer un viaje tan largo sólo por eso.
--no creo que haya muchas mujeres que quieran tener un hijo suyo sin que él responda por ella. Ya lo dice él. Si de verdad tiene tantas ganas de ser padre, aceptará lo que yo le ofrezco.
--es una locura. Madre no te dejará marchar.
--no le pienso pedir permiso.
--¿te escaparás de casa?
--tengo 26 años.
--sí y ya no tienes edad de hacer estas locuras.
--tener un hijo a mi edad no es ninguna locura. Yo sé que seré una buena madre.
--si pero y entonces ¿te quedarás en México, de que vivirás?
--esto ya depende de él, de si está dispuesto a mantener su hijo y si no volveré a casa con mi hijo y llena de recuerdos felices. Eso sí,  madre no tiene que saber que ha sido provocado. De cara a nuestra familia será un accidente, un accidente como le pasa a muchas.
--estás loca, no lo hagas, no lo hagas preocupada.
Rosario no la escucha. Está muy decidida.

Cargadas con unas cajas, Manuela y Antonia salen de casa de su abuela. Cuando se cierra la puerta, Manuela llora por dentro. Es el final. Ya nunca más volverá a pisar aquella casa donde vivió sus momentos más felices.
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