capitulo 27

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capitulo 27

Mensaje  emilibalaguer el Miér Mar 27, 2013 9:33 am


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Manuela está sorprendida por el cambio de Luis. Con ironía le dice:
--vaya, por fin te dejas ver sin máscara, ya me estaba cansado de tu cara de idiota.
--¡¡vete a la mierda!
Él se quiere ir pero es muy lento y antes de que salga Manuela dice:
--¡¡no hace falta que me vaya a ningún lugar. La mierda viene a mí siempre, la mierda eres tú!!
Él se para, la mira de reojo:
--por cierto, te informo que desde ahora dormiré en una de las habitaciones de aquí !
--¡¡y una mierda¡--grita ella.
--pues si con muletas me obligas a bajar y subir escaleras esto es casi un maltrato --le dice con burla.
--¡ya has subido escaleras para venir aquí, haberte quedado en el garaje¡
--ya estoy aquí.
--¡pues cuando salgas no vuelvas a subir¡
--no saldré.
Él usa un tono burlón y ella está furiosa.
--¡lo que me faltaba¡
--igual estas escaleras son mejores, las del desván son imposibles de subir.
Manuela habla con rabia:
--¡no hay nada imposible en el mundo, hasta un imbécil como tú ha logrado obligar a una chica a que se case contigo¡
--¿qué otra opción tenías?
Ella no quiere aceptar que le haya hecho un favor.
--¡¡te odio y no te quiero en mi casa. Estas semanas he estado en la gloria. Te podías haber ido con tu madre. Si quieres quedarte en mi casa pues subes a tu habitación y si no puedes estar subiendo y bajando escaleras pues te quedas encerrado. Mejor para mí¡
--sí, ya sé que me dejarías que me muriera de hambre pero no te pienso dar el gusto. No me moriré y dormiré aquí pero tranquila, elegiré la habitación más lejos de la tuya ¡Yo tampoco quiero ver tu cara de amargada!
--¡¡en mi casa sólo mando yo!
--¡sabes que tengo mis derechos. Soy tu marido y no puedes tratarme como una mierda!
--¡me obligaste a casarme contigo y ahora me quieres obligar a soporta tu nefasta presencia¡
--¡yo sólo quiero que tengamos la fiesta en paz!
--¡¡pues vete!
--esto no puede hacerlo y lo sabes. Así que no pierdas tu tiempo. Di a María que baje mis cosas de mi habitación.
--¡¿y qué más?¡ si quieres tus cosas las buscas tú mismo!
Luis está desesperado. Tiene muchas ganas de ver de nuevo la foto de la chica que tiene escondida. Necesita hacerlo para endulzarse un poco pero no se ve capaz de subir las escaleras hacia el desván. Con rabia ella le dice:
--por cierto... no esperes a encontrar aquella foto que me robaste ¡ladrón¡ ¿qué querías hacerme un tipo de brujería para joder conmigo?¡
Él se gira y la mira triste:
--¿has tomado aquella foto?
Ella está furiosa:
--¡¡y da gracias que estás incapacitado sino te daría unos buenos golpes por robar una foto de mi yaya!
Luis la mira suplicando:
--no me la saques, no me quites el derecho a mirarte en aquella foto.
--¡tú no tienes ningún derecho. No quiero que tengas nada mío!!
A Luis se le escapan las lágrimas:
--por favor, esa foto era muy especial para mí. Dámela, tú tienes muchas.
Ella se ríe.
--¡¡nunca te la daría y ahora menos que sé que tienes tanto interés¡
Muy triste, Luis se va a una habitación. Se tumba en la cama llora.

Van pasando los días, por órdenes de Manuela, María no se puede acercar a Luis y lo obliga a ir a la cocina, a pesar de sus problemas de movilidad, para comer. La comida es lo único que le hacen. Siempre que lo ve, Manuela lo mira con rabia.
--¿¡y tú qué?¡ ¿piensas estar toda la vida de vago?! --le dice a él que tiene que ir durante meses con muletas y sin poner el pie en el suelo-- ¿es no piensas trabajar en tu vida?¡
--estoy de baja.
--¡¡qué ejemplo que le das a tus trabajadores y ¿y si la empresa va a la deriva por tu culpa?¡
--no te preocupes que tengo un sustituto y todo va muy bien. No te quedarás sin dinero, podrás gastar como hasta ahora.
--¡¡faltaría más¡
Luis llama a un taxi porque tiene que salir para un control. Manuela le dice.
--no vayas deprisa. Déjame que descanse de ti --con ironía.
Luis la mira triste, se traga su dolor y no dice nada.
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Después de la revisión médica en la pierna, Luis vuelve al taxi. Pasa por una tienda y ve cosa de bebés muy lindas. Hace parar el taxi y compra unos patucos. Los mira con ternura. Espera que esto le sirva para un acercamiento con su mujer. Justo cuando va a subir al taxi se encuentra con Miguel. Este último se alegra de verlo. Lo quiere abrazar pero Luis lo rechaza.
--¿quieres que te lleve? tengo el coche cerca. Me he comprado un cochazo.
Miguel se muestra amable pero Luis lo trata con dureza.
--No, gracias ¡a la gente traidora la quiero lejos!
--por favor, no me trates así. Yo sé que la cagué con Manuela pero es que yo soy así. Perdóname.
Luis lo mira con rabia:
--¡¡por tu culpa mi vida es una mierda, si tú no te hubieras metido en medio seguro que Manuela se habría enamorado de mí¡
--si tú la quieres, lucha por ella.
Molesto Luis le dice:
--¡no me digas el que tengo que hacer con Manuela!!
Luis se mete al taxi y Miguel se queda triste.
--tengo que hacer algo. No se puede seguir así, Luis no puede odiarme toda su vida ¿qué podría hacer yo? ¿y Si hablara con Manuela? No, no. Esa loca es capaz de seducirme y todavía lo empeoro todo.
De repente se le enciende una luz:
--estoy seguro que funciona ¡yo soy el experto en mujeres. Esto no puede fallar. Ahora que tengo dinero a mí no me falla nunca y con Manuela no será diferente¡
Coge su móvil y llama a una persona.
--sí soy yo. Necesito un trabajo especial.
(...)
--sí, sí... es para una chica pero es especial. Tiene que ser la joya más fina que hayas hecho nunca.
(...)
--No, no es lo que piensas pero sí a mí este truco no me falla nunca. Gracias a ti me lo he hecho con tías increíbles. Espero que esta joya me dé suerte.
Después cuelga. Se queda contento.
--yo he metido la pata. Bueno --se dice divertido-- lo que he metido es otra cosa.... No te despistes Miguelín. Tú lo debes arreglar. Tienes que conseguir que Luis y Manuela se entiendan o nunca más te hablará.
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Cuando Luis llega a casa, busca a su mujer. Muy ilusionado le da un paquetito.
--Lo he comprado, es para ti. Quiero que me disculpes si estos días he sido un poco latoso.
Manuela tira el paquete al suelo con desprecio. Luis no se puede agachar y mira suplicando a María.
--¡¡no lo cojas, tíralo! --ordena Manuela.
--por favor --ruega Luis-- es para nuestro hijo.
--¡yo ya le compro lo que necesita¡
--pero es que yo lo quiero compartir todo contigo, quiero venir al médico contigo.
--¡pero si ni te puedes mover, tardaríamos años¡
--hoy he ido al médico solo.
--¡pues si ya te encuentras bien puedes volver a dormir arriba!
--no me hagas esto ---le suplica triste.
--¡¡pues mantente alejado de mí¡
Él la mira dulcemente.
--abre el paquete, si no te gusta lo tiras.
Manuela recoge el paquete y él sonríe. Está seguro que ella se pondrá contenta. Ella mira los patucos con desprecio:
--¿son lindos verdad? --dice él ilusionado.
Ella no dice nada. Ve que en la mesa hay un mechero y ante un perplejo Luis los quema:
--¿¡qué haces?¡
Luis se los arranca de las manos y se le cae una muleta. Sopla para apagar las llamas y se quema la mano. Los patucos caen al suelo. Entonces Manuela apaga el fuego con una jarra de agua:
--¡¡aquí tienes tus estúpidos patucos. No quiero que mi hijo toque nada que hayas comprado tú, olvida que espero un hijo!!
Manuela se va a la cocina. Luis mira lo que ha quedado de lo que ha comprado con tristeza.
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Osvaldo ha sacado a pasear a Rosario al Bosque de Chapultepec. La prima de Manuela es feliz por todo lo que está viendo. El hombre se alegra de verla sonreír.
--esto es una maravilla, nunca había pensado que fuera tan bonito.
--¿lo ves? yo ya te lo deja. Me ha costado semanas convencerte de que vengas conmigo. Es una vergüenza que con el tiempo que llevas aquí no hayas visto estas cosas tan bonitas.
--lo sé, pero yo quería que Sergio me llevara.
--no puedes pasarte el tiempo esperándolo a él. Tú tienes que hacer tu vida, no puedes quedarte esperando que él te quiera venir a ver. Tienes que salir, no sé. Conocer gente, hacer amigos.
--de amigos ya tengo, te tengo a tú.
Él la mira cada vez más enamorado:
--no decía esto. Yo me refería a enamorarte, enamorarte de verdad.
Rosario sonríe con tristeza:
--enamorarme... ¿quien se enamoraría de una mujer embarazada?
--al verdadero amor esto no le importa.
Ella le toca la mano y le dice:
--pues cuando conozcas un hombre así me avisas.
Él la tiene tan cerca que le cuesta refrenar sus deseos de besarla. Rosario no se da cuenta de nada y sigue andando. Él la mira triste.
--¿y tienes familia en Cadaqués? ¿Los ves? --dice ella.
Él se resigna a seguir hablando sólo como amigos:
--si pero no cercana ¿y tú? ¿Y tu familia? Supongo que muy emocionados por el bebé
--mi hermana si lo sabe, mi madre no.
--¿y por qué?
--porque mi tío de Canadá me vendría a buscar seguro. Haría un escándalo.
--pero se lo tendrás que decir.
--no sé, si el padre de mi hijo respondiera....
Rosario va andando con tristeza, él suspira con ganas de decirle que cada vez está más enamorado de ella.
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