capitulo 30

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capitulo 30

Mensaje  emilibalaguer el Miér Mar 27, 2013 9:57 am



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Luis y Miguel están en la habitación de Manuela. Luis está encima la cama mientras que Miguel mira en el armario buscando algo...
--Si ella nos ve... --dice Miguel.
--busca en lo alto que abajo yo he buscado.
--Parecéis imbéciles. Ella es una criatura pero anda que tú... si se pone burra pues llama a su familia. Su padre, que él la ponga en cintura si tú no sabes.
--es que yo no quiero hacerla sufrir. No me gusta la forma de actuar de su padre. Para empezar no me gusta que ella no pueda saber que es su padre.
--pero es que como llegue de repente y nos encuentre aquí...
--Tranquilo que todavía no viene.
--Qué suerte...
Miguel busca pero no encuentra lo que busca.
--ya he buscado en todas partes. No están. Las debe haber dejado en otro lugar. Sólo son unas ecografías. Si ella no te las enseñas por joder pues no le des el gusto.
--es que me gustaría tanto compartir el embarazo con ella... yo siento esta criatura como si llevara mi sangre. Te bien aseguro que querré igual a él que a mis hijos propios que pueda tener.
--lo sé y Manuela también se dará cuenta. No pierdas la paciencia. Ver las ecografías a escondidas de ella no es compartir un embarazo. Todavía puedes empeorar las cosas si ella se da cuenta que le registré el dormitorio.
--tienes razón ¿quieres una cerveza?
Los dos van hacia el comedor. Miguel hace sentar a Luis y él mismo trae dos latas de la bebida prometida. Hablan.
--¿y como te va con María? si yo pudiera venir más seguido... cómo me pone esa tía. Con la cara de tonta que tiene, es una fiera a la cama. Ella es buena niña. Seguro que debe cuidarte bien y si no vigilas incluso hasta se te metería en la cama--dice con complicidad.
--¿es que no puedes pensar en otro cosa?
--las mujeres son así ¿es buena enfermera María? porque no creo que te puedas fiar de Manuela.
--María estoy seguro que por ella si me ayudaría pero Manuela no la deja. No me hacen mucho caso.
Aunque, por miedo a que lo critique, Luis no se lo quiere explicar todo a su amigo, también necesita desfogarse. Miguel está muy sorprendido por todo lo que le explica:
--¡¡te ha pegado y encima no quería que te recogiera la muleta María?¡¡
Luis hace que sí con la cabeza triste.
--¡esto no puede continuar así. Le tienes que poner un hasta aquí a esta malcriada¡
--yo todavía no pierdo la esperanza que se dé cuenta que está equivocada conmigo... Manuela es una criatura tan especial.
Molesto Miguel dice:
--Es un monstruo. Esa chica es un monstruo. Espera un hijo, te tiene a ti que te mueres por ella. No tiene motivos para estar tan amargada.
--la muerte de su yaya la ha dejado muy herida --dice Luis.
Los dos miran un gran retrato pintado de la difunta que preside la sala.
--a todo el mundo le pasa una cosa así. No hay para tanto.
--para Manuela sí.
--sí pero es que es una malagradecida. Te gastas una fortuna por ella, porque supongo que esta pintura de su abuela la debes de haber pagado tú y muy cara que debe de ser --Miguel.
--yo lo que quiero es que esté contenta y tranquila, que poco a poco se vayan cerrando sus heridas y almenos algún día me pueda ver como su amigo.
--te toma el pelo, se ríe de ti.
Los dos siguen hablando durante un buen rato. Luis mira la hora.
--ya te tendrías que marchar. Ahora sí que puede llegar en cualquier momento.
--mira que en una casa que tú has pagado no poder recibir a quien quieras...
Luis se calla y Miguel no dice anda más. Los dos amigos se despiden con un fuerte abrazo.
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No tardan mucho al llegar María y Manuela. Enseguida Manuela envía a la empleada a la cocina para evitar que ésta diga algo a su marido. Al oír que llega, Luis se acerca a ella suplicando. Le va detrás. Ella va hacia su habitación.
--me tengo que cambiar ¿qué me quieres violar? ¡¡desgraciado¡
--quiero saber el sexo de mi hijo, quiero ver la ecografía --le suplica.
Ella habla con mucha rabia. Le encanta estar lastimando a Luis.
--¡¡No¡
--¿porqué?
--¡porque me gusta verte sufrir. Porque te quiero hacer la vida imposible. Porque quiero que maldigas el día que naciste. Ya te lo dije, pagarás el haberme obligado a casar contigo¡
Muy triste por el dolor y odio de ella, Luis le suplica que no le haga esto.
--Sólo por una vez no me tortures más.
Cada suplica del hombre llena de rabia a la chica, se siente muy herida con la vida y le relaja amargar a ese hombre:
--¡sigue suplicando. No sabes lo que disfruto viéndote sufrir¡ --dice con rabia.
--por favor, que me pongo de rodillas si quieres.
Ella lo mira desafiando.
--¡no eres capaz, idiota¡
En el intento, cae al suelo. Él la mira triste.
--ayúdame, no me puedo levantar le suplica.
Manuela lo mira con rabia y de una patada aleja las muletas de él.
--¡no me hagas esto¡ --ruega él lastimado en su pierna y en su alma.
--¡¡te odio¡ --escupe ella.
--ayúdame, no me puedo mover --suplica él.
--¡¡arrástrate como un gusano que es el que eres¡ --dice ella con odio y haciendo intención de marchar.
Él está desesperado:
--Manuela, por favor, no me puedo levantar.
--¡¡yo también estoy mal y nadie me hace caso¡
Ella entra en la habitación y lo deja en medio del corredor. De repente vuelve a salir. Él la mira esperanzado:
--sabía que no me dejarías así.
Manuela ha decidido hacerle todavía más daño y dice:
--puesto que quieres saberlo, el hijo que espero es niño y se llamará como su padre, Miguel, en recuerdo de la mejor noche que he pasado en mi vida. Miguel es un hombre de la cabeza a los pies y tú no eres ni la sombra de él. Espero que mi hijo sea una copia de su padre, cada vez que lo vea a los ojos recordaré lo que sentí mientras su padre me chingaba¡
Manuela cierra la puerta y se mete a la habitación. Luis llora de rabia y dolor y sobre todo de celos. María va a ver qué pasa.
--señor, ¿qué le ha pasado?
Luis no le dice nada. Sólo llora. La chica le acerca las muletas y lo ayuda a ponerse derecho. Luis se siente triste y humillado. Se siente un mueble más. La chica quiere acompañarlo a la habitación pero él le dice que puede solo.
--¿seguro que está bien? ¿no quiere que llame al médico?
--No, por suerte la pierna mala no ha tocado el suelo.
Luis se mete en su cuarto. Cae sobre la cama y llora de rabia y dolor recordando las palabras de Manuela. Aúlla como un animal herido. Se retuerce del dolor, siente como si el alma le estuviera ardiendo.
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María irrumpe en la habitación de Manuela.
--¡te estás pasando, Manuela¡
--¿cómo me hablas así? Además, dile a ese imbécil que deje de gritar (se oye el amargo llanto de Luis) ¡¡no lo soporto¡
--¡¡yo no se lo pienso decir, dile tú si quieres¡
--pero ¿¡cómo osas desafiarme?¡
--¡¡es que no me puedo creer que no oyeras al señor ¡Se ha caído aquí delante!!!!
--¡¡claro que lo he oído y lo he visto. Yo lo he provocado¡
--¿¡y porque no lo has ayudado?¡
--¡porque no me ha dado la gana¡
--¡¡esto es cruel¡
A sus diecisiete años, Manuela es una joven amargada.
--¡¡la vida ha sido muy cruel conmigo... yo no tengo por qué tener piedad!!!
María la mira molesta. No la enfrenta para no perder el trabajo. Cuando está a punto de marchar, Manuela le dice:
--y aunque te pregunte no le digas nada sobre mi bebé. No quiero que sepa nada. Si se lo dices no te lo perdono.
--pero si no sé nada ¿Qué me tiene que preguntar? sólo se sabe que es una niña. No le puedo decir nada más y supongo que ya lo sabrá ¿no?
--esto es precisamente lo que no quiero que sepa.
María la mira en desacuerdo pero no dice nada. Cuando se queda sola, Manuella llora.
--yo también sufro. No es justo que sólo sufra yo.
Después se levanta y se pone frente un retrato grande de su abuela que tiene en la cabecera mientras se acaricia el vientre.
--gracias, gracias yaya. Gracias para enviarme una niña. No habría soportar tener un niño. Será una niña que espero que me se parezca a ti. Llevará tu nombre.
La chica coge la foto de la mesita de noche y la besa con tristeza.

Al día siguiente, Miguel se sorprende al recibir en su finca la visita de Luis.
--¿y esta sorpresa?
--es que voy al médico. Quiero asegurarme que todo va bien. Es que ayer me caí.
--¿qué pasó? ¿Te hiciste daño? --pregunta con angustia.
--no es esto lo que quiero decirte.
Miguel lo mira preocupar. Luis lo mira lloroso:
--Manuela está feliz porque el hijo que espera es un niño. Se llamará como tú. Dice que la noche que pasó contigo fue la mejor de su vida y que quiere que el niño se la recuerde y que sea cómo tú ¿Te das cuenta? Mi esposa, la mujer que yo amo está colgada de ti. No quiere chingar conmigo pero contigo sí.
Luis está derrotado por el dolor. Aunque siente pena por el dolor de su amigo, Miguel siente orgullo ya que estas palabras confirman lo que él cree, que vuelve loco a todas las mujeres.
--No te preocupes, yo ahora estoy bien con Daniela. No me interesa esa niña como mujer.
Luis se queda más tranquilo pero Miguel está muy excitado. No dejar de pensar en Manuela. Deja a su amigo en el taxi para ir al médico. Aunque se dice que no está bien, va a casa de Manuela:
--es lo que ella quiere, me probando. Se me está ofreciendo usando a Luis ¡pedazo de puta¡ y yo soy demasiado macho para decir que no. Le daré una sorpresa.
Abre con la llave y se mete dentro de la casa.


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