capitulo 37

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capitulo 37

Mensaje  emilibalaguer el Jue Abr 04, 2013 7:29 am

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Luis saca un cigarro. Antonia le dice:
--¿desde cuando fumas? yo me pensaba que eras un chico sano pero ya es el quinto.
--sólo fumo cuando estoy muy nervioso -- dice él que no acierta a encenderlo.
--¡¡pero si ya viene¡
--¿y porque no entra, y si le ha pasao alguna cosa?¡ --dice muy agitado.
--¿qué quieres que le pase en la puerta? ¡y sácate esto de la boca¡ --dice ella arrancándole el pitillo de la boca.
Luis se frota las manos impaciente:
--¿qué pasa? ¿Porque no entra? --no deja de preguntar.

Manuel está molesto al ver a Miguel. No suelta la novia.
--¡has venido¡ --Manuela.
--claro que sí, preciosa, a ti no me puedo decir que no --Miguel.
Manuel siente que se ahoga:
--¿¡que hace este chico aquí?¡
--Si no es con él no entro. Yo te lo dejé muy claro. Luis es mi marido y Miguel mi amante. Te guste o no. Si quieres que me case tendrá que ser a mi manera.
--con permiso ...--dice Miguel muy seductor queriendo coger del brazo a Manuela.
--¡¡por el encima de mi cadáver¡ --Manuel.
Manuel de repente siente una punzada muy fuerte en el corazón y suelta a la novia. Manuela no se da cuenta que a su padre secreto le pasa algo porque está centrada en su actuación. Miguel la coge del brazo y entran al templo. Luis suspira aliviado al escuchar la marcha nupcial. Espera emocionado la entrada de la novia pero su rostro se desencaja al ver que viene del brazo de Miguel. El padrino devora con los ojos a la madrina, Mariana, que vibra de deseo. Antonia se desespera. Se acerca a Luis.
--tranquilo, hijo, tranquilo.
--¿¡pero que hace con él?¡ --Luis desesperado y atormentado.
--no pasa nada, tú eres su marido. No te dejes hundir por las tonterías de mi sobrina. Es muy joven. No sabe lo que hace. No le des el gusto. Es vuestro casamiento, pues sonríe y olvídate de todo.
Antonia vuelve a su lugar. Luis no puede disimular su dolor y su rabia. Mientras, Manuela va acercándose con mirada desafiante y una sonrisa burlona. Miguel tiene los ojos clavados en Mariana a quien mira seductor. La chica se da cuenta que la mira y es muy feliz. Está muerta de deseo pero también de miedo.
--¡me está mirando a mí, sí me está mirando a mí. No puede ser. No puede ser! --piensa.
Mira a Miguel y no puede ocultar como se siente de atraída hacia él.
--no, no, no es un hombre de fiar. Sólo se quiere aprovechar de mí. No puedo caer en sus brazos, no puedo --piensa la chica.
A pesar de quiere dejar de mirarlo no puede hacerlo y lo mira cada vez más hechizada. Para Miguel es una victoria:
--la tengo muerta. Esta no se me escapa. Hoy será mía. Veré si tras esa cara de burra que hace se esconde una tonta o una puta --piensa él.
No le quiere sacar los ojos de encima a Mariana pero siente la mirada llena de rabia de Luis y eso le hace daño.
--espero que hacer este daño a Luis me sirva para disfrutar de Mariana por un rato y espero que él me entienda, para eso somos hombres --piensa.


Daniela llega tarde.
--no puede ser, no se pueden casar. No les puede ir bien las cosas.
Hay dos voces internas dentro de ella. Una le dice que luche por Luis y otra que lo ha perdido por siempre jamás.
--no puedo romper una familia. Luis es padre, tiene una niña. No le puedo robar el padre a su hija. He de aceptar que Luis no será mío nunca.
Igualmente Daniela decide que quiere seguir la ceremonia, quiere conservar hasta el final la ilusión. Justo en la puerta se encuentra Manuel apoyado en la pared. Se ahoga, le hace daño el pecho. Parece que se va a desmayar.
--¿le pasa algo, lo puedo ayudar? --pregunta ella.
--ayúdeme a entrar.
--¿no será mejor que llame a un médico? hace muy mala cara.
--no, no. Quiero entrar. Ahora se me pasa.
Apoyado por Daniela, Manuel entra al templo. Ve como Miguel está entregando a la novia.
--felicidades, tío --le dice Miguel a Luis como si nada.
Luis lo mira con rabia:
--¿¡que significa esto?¡
al oído, Miguel le cuchichea:
--no hagas tonteries. No me he podido resistir pero no es tu mujer quien me interesa. Estoy aquí porque es una buena oportunidad para chingat con la madrina.
Luis no sabe si creer en él. Coge a su mujer y, mientras se ponen ante el cura, dice a su esposa:
--lo has hecho para hacerme enfadar y que cancele la ceremonia ¿no?
--y ahora, amor mío ¡qué cosas¡ --dice con ironía.
El cura pregunta si puede empezar la ceremonia. La tensión entre los novios es evidente.
--si claro --dice ella muy sarcástica.
--si --dice Luis muy triste.
--¿seguro que se quieren casar? --pregunta el cura.
--claro... si estamos muy bien juntos. Luis es el único hombre que no le importa que su mujer chin... --Manuela.
Para callarla Luis la besa con pasión.
-bien, hijos. Di es así... pero bastaba con un sí --cura.
Después del beso Manuela no dice nada pero lo mira desafiante y eso asusta a Luis. Empieza la ceremonia.
--estamos aquí para festejar la unión de Manuela y Luis que tanto se quieren
Manuela suelta una carcajada escandalosa y teatrera. Luis la mira triste. El cura sigue:
--el señor que ha hecho nacer en vosotros el amor.
Manuela vuelve a reír como loca. Todo es un teatro. No tiene ganas de reír.
--¿se puede saber que haces? Manuela, quedas en ridículo -- cuchichea Luis.
En tono de bien alto y claro Manuela dice:
--¡¡es que este pobre hombre dice cada tonteria¡
Luis fuerza una sonrisa:
--perdone, padre, es que mi mujer está muy nerviosa.
El cura suspira resignado y sigue:
--¿habéis venido libremente a contraer matrimonio?
--si, sí --dice Luis deprisa.
Tiene miedo que las cosas no acaben bien y tiene ganas que la ceremonia acabe enseguida. Con ironía Manuela dice:
--¿es que usted ha visto que me trajeran arrastrándome. Además del brazo de un macizo como el que he venido ¿quien no viene libremente y feliz?
Luis mira a su mujer lloroso. Con la mirada le suplica que no le haga esto. El cura mira a Manuel cómo diciéndole que esto no tiene ningún sentido. Pero su amigo, que es a final del todo, le ruega con la mirada que siga. Desconcertado, el cura sigue con la misa. Con los novios están Miguel y Mariana pero la pareja es cómo si no estuviera. Sólo tienen ojos el uno para el otro.
--¿Luis Sanxís quieres a Manuela Serra como tu legítima esposa, para quererla, cuidarla y serle fiel hasta que la muerte os separe?
--si quiero --dice Luis nervioso y asustado de lo que haga Manuela
Ahora todas las miradas se centran Manuela. La gente está a la expectativa de lo que dirá. Luis la mira con todo su amor y toda su tristeza, le suplica con los ojos que no le haga daño. El cura hace la pregunta con miedo temiendo la respuesta de la chica.
--Manuela Serra ¿quieres a Luis Sanxís como tu legítimo marido, para quererlo, cuidarlo y serle fiel hasta que la muerte os separe?
--¿Lo de fiel lo tengo que prometer también? --pregunta ella con ironía.
--si hija, claro --dice el cura que quiere que la tierra lo trague.
Tanto Luis como el cura están deseando que la ceremonia acabe de una vez. Manuel es muy generoso con el sacerdote y para no quedar mal con él pues no suspende la boda.
--bueno.. si no hay más remedio --dice ella con ironía y dejado ver a todos que cruza los dedos-- sí quiero.
La gente ríe y murmura, Manuel, a punto de un infarto, se lleva las manos al corazón y con la mirada suplica su amigo que siga con la ceremonia. El cura resopla. Unas lágrimas deslizan por el rostro de Luis. Manuela disfruta al ver que lo está haciendo sufrir.
--pues esto no es nada, ya verás la que te espera --piensa ella.
Con todo su amor Luis pone el anillo en el dedo de su mujer mientras le dice:
--con esta alianza me entrego a tú y prometo hacerte feliz todos los días de mi vida.
Muy fría y sarcástica, Manuela pone el anillo a su marido mientras dice:
--pues yo también prometo esa tontería que ha dicho este.
--hija... --la regaña el cura.
Manuela sonríe con cara de niña buena. El cura prefiere no decir nada ya que lo que quiere es acabar con esto lo antes posible.
--bien --agobiado-- pues ya sois marido y mujer. Lo que Dios ha unido que el hombre no lo separe.
Justo antes de decir que ya se pueden besar, Manuela se acerca a su hija a la que coge y dice:
--¡¡venga, el bautizo, el bautizo¡
La chica da empujón a su marido y no deja que esté cerca de ellas. Miguel y Mariana se ponen juntos. La proximidad de sus cuerpos los encienden. Después de la ceremonia se supone que el matrimonio se irá juntos con la niña pero la novia mira a Miguel. Antes de que ésta lo meta en un lío, Miguel cede su brazo a Mariana y muy seductor le dice:
--vamos...
--pero ahora tienen que salir ellos.
--esto no ha sido una ceremonia normal.
Mariana queda hechizada y se va con Miguel por la parte atrás. Manuela se muere de rabia ya que todavía quería hacer otro numerito. Decide salir a sola, primero deja a Ana con María. Luis la sigue todo triste. Antonia, desesperada, lo coge del brazo y anda con él forzando una sonrisa. Al pasar por el lado de Manuel, que tiene muy mala cara, Manuela le dice con desprecio:
--¡¿ya estás contento? ahora espero no verte más, tío¡
Luis mira Manuel triste. Manuel le dice con resignación:
--ya te compadezco, hijo.
Daniela mira Luis en una mezcla de compasión y rabia. Rabia porque él no ha sabido imponerse a su mujer. Luis no se atreve a mirar nadie a los ojos.


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